Rincón del Navegante

XIX Liguilla Dos Estaciones – Club de Vela Puerto Andratx – 20 de diciembre de 2015

Prueba 3

Las coloridas y centelleantes luces de las calles, de los escaparates y de las moradas, brillan sobre una multitud encandilada por la liturgia de la Navidad que se avecina. El esplendor encarnado de las poinsettias resalta la atmósfera que la meteorología aun no es capaz de transmitir ya que, aquietado por un estacionario anticiclón, el incipiente invierno aun no se ha revelado, ni en sus largas noches, ni al amanecer de un nuevo día de regatas en el Puerto.

En amplias zonas de la Península y Baleares, las altas presiones se han mantenido debido a un estable anticiclón frío que persiste sobre la zona mientras las borrascas circulan en latitudes más altas. Los anticiclones fríos de invierno son los que suelen generar las mayores altas presiones en superficie: el aire frío y pesado se estanca en niveles bajos y la ausencia de vientos en dichos niveles impide, en cierta medida, el intercambio de masas de aire y el desplazamiento del sistema. La potente dorsal que mantiene quieto a este sistema en capas bajas, se puede afianzar a diferentes alturas extendiéndose a niveles superiores, generando así una subsidencia generalizada que se manifiesta en forma de aire descendente. Este hundimiento paulatino elimina cualquier rastro de nubosidad, impidiendo retener el calor en capas bajas que, junto con las noches largas y claras, genera un enfriamiento de la superficie terrestre mayor que la del aire. El estudio y la interpretación de la meteorología es fascinante, complejo, sorprendente y alguna vez, con resultados imprevisibles. Se largan las amarras, luego se deja el faro rojo por estribor arrumbando al oeste, izando velas antes de una línea de viento bien marcada sobre la superficie del agua que, corriendo, delimita hasta el horizonte un campo de regatas franco y extenso, con una brisa casi bonancible, de ocho nudos del sureste y con mar llana. Podría continuar con la descripción de los sistemas, estudiando las razones por las que seguimos con una climatología excepcionalmente benigna a estas alturas del año, pero ese ya es otro tema una vez largadas las dos salidas de la tercera prueba de liguilla.

Un recorrido barlovento-sotavento de algo más de una milla y media, entre la Mola y cabo Llebeitg de la isla Dragonera, con tres vueltas para la clase mayor y dos para la menor, que haría las delicias de la extensa flota en esta calimosa y soleada jornada. La aparentemente lenta dinámica de la navegación en esta porción de mar tan calmada, en la que los veleros apenas ofrecían su costado al agua y sin levantar la roda de esta, era la nota dominante en esta ultima jornada del año en la que la competitividad y rivalidad de los participantes no se veía por ello mermada, al contrario: auguraron primero y propiciaron después, una finura y una mayor precisión en las maniobras, así como un mayor acierto en el seguimiento de los roles y el marcaje de los rivales. El nivel de los competidores, nuevamente, se ve así reforzado, en condiciones mas propensas a una navegación placentera, sin sobresaltos y con menores riesgos de que maniobras poco acertadas desemboquen fatalmente en roturas y riesgos mayores.

Tras navegar casi diez millas, La Sirena, de Alex Riera León, vencía en la clase 1/3 seguido a escasos segundos por el Just the job, de Scott Beattie e Hilbo, de Hillary Bradshaw. Dos vueltas y seis millas después, en la clase 4, Andrea, de Raul Muñoz Lirio, recuperaba la senda de la victoria, repitiendo el triunfo de la jornada de ayer de tripulación reducida, superando al Cremise, de Sebastian Palmer y al Fehurihi, de Carlos Ros.

Sigue luciendo una luz espléndida y arrebolada. Ésta, atrapada y reflejada sobre la superficie del mar una vez que la húmeda brisa dejó de soplar más allá del Puerto, es ahora, lejos de la algarabía y de la tensión que he intentado retratar, un palpitante recuerdo, que revivo frente a una centelleante perspectiva, de esa línea de mar tan viva y tan intensamente anhelada. La luz que veo ahora cerca de casa, junto con la ilusión y el deseo de reunirme con mis seres queridos, completarán todo cuanto auguro: salud, amistad, esperanza y amor.

Feliz Navidad

Luca Monzani - Mavromatty