Rincón del Navegante

XIX Liguilla Dos Estaciones – Club de Vela Puerto Andratx – 20 de marzo de 2016

Prueba 6

En la soleada jornada de ayer, con viento y brisas de hasta dieciocho nudos, concluía la Liguilla de tripulación reducida: una regata que al cumplir su primer lustro en el Club de Vela, ha conseguido un respetable nivel de participación y que, tras cinco disputadísimas pruebas en condiciones muy variables, ha visto proclamarse campeón a Alejandro Riera León, a bordo de “La Sirena”.

Hoy, nublado, con brisas débiles del sur y mar llana, disputando la sexta prueba de la Liguilla Dos Estaciones, el escenario orquestado para afianzar la calidad de una flota dispuesta a navegar entre boyas con arresto y buen hacer, sería el de un recorrido barlovento/sotavento, de doce millas para la clase mayor y de ocho para la menor. Hacer un elenco de nombres que significan una proa y una tripulación, maniobrando en la cubierta que se extiende tras ella a partir de sus amuras, sería extenso y seguramente dejaría de lado a algunos de los protagonistas de las emocionantes evoluciones que todos llevan a cabo durante los diez minutos que dura el procedimiento de salida. Observar estas últimas, en un extremo de la línea de salida, reúne los mejor de un buen espectáculo deportivo: tensión, adrenalina y suspense, en una escenografía de laminados brillantes, que flameantes, bien envainados se tensionan con la cadencia de las señales que se izan y se arrían en el mástil del comité. Amurados a babor, la mayoría viraría rápidamente arrumbando, con la Mola al través, hacia la boya de barlovento. Durante la mitad de la regata las condiciones, aunque muy “suaves”, serían favorables y francas en toda la extensión del campo de regatas cosa que cambiaría, a partir de allí, con un importante role a derechas de más de cincuenta grados… Algunos pagarían muy caro este giro hacia poniente que llegaría acompañado de una incipiente calma.

No siempre resulta fácil acertar dadas unas condiciones meteorológicas, porque al final se trata de eso, de adivinar qué es lo que pasará durante las siguientes dos o tres horas para montar un recorrido en una distancia que permita el disfrute pleno de todos los participantes. Ante la incógnita, se toman decisiones y la polémica llega espontáneamente. Creo que aunque lenta, la navegación es esto: a veces la emoción se encuentra en grandes olas y fuertes vientos y otras, en aguas tranquilas, con muy poquito viento. La cuestión es estar allí en medio y de alguna manera, sacarle el jugo al barco en cualquier condición. No ha sido una regata fácil. La paciencia y sobretodo la capacidad de aprovechar el aire en movimiento y el viento generado por la propia velocidad, aquel que se define como viento aparente y que los más expertos consiguen aprovechar, han sido la clave para completar la prueba con éxito, más allá de las distancias y de los roles, que también son parte del juego.

“Petrus-K” de Jaume Binimelis en la clase 1/3 y “Fehurihi” de Carlos Ros en la 4 se alzarían, ambos, con una estupenda y muy trabajada victoria: éste último estrenaba un nuevo y flamante genoa ligero, de muy buenas hechuras y que lucía, rotulado, la marca Diafreo Mallorca. “La Sirena”, de Alex Riera León, “Just the Job”, de Scott Beattie, “Calm Days”, de Luís Andrés Portella y “Cremise” de Sebastian Palmer, completarían el podio en sus respectivas clases.

El sol se ha apagado tras nubes bajas y una extensa calima. El mar y el cielo son dos masas ahora que se entremezclan en una extensa escala de grises donde sólo la flota que regresa a tierra da vida a la calma que se extiende tras ésta. Ya es primavera. En el equinoccio, hay quien empieza a sacar cuentas de lo que la liguilla da de sí en el mar. En tierra, las hojas caducifolias revivirán con renovado vigor, mostrando un nuevo verde que no dejaré de contemplar la próxima vez que me haga a la mar para seguir de cerca una nueva regata en el Puerto Andratx.

Feliz Pasqua.

Luca Monzani - Mavromatty