Rincón del Navegante

XIX Liguilla Dos Estaciones – Club de Vela Puerto Andratx – 16 y 17 de marzo de 2016

Trofeo Presidente – Séptima y octava prueba

La primavera ha mostrado su lado más bueno en la que, coloquialmente, llamamos “regata larga”: salida del Puerto Andratx el sábado hacia Palma, noche en el Real Club Náutico, incluyendo cena en la Sala Magna y regreso el domingo. Además de séptima y octava prueba de la Liguilla Dos Estaciones, es el Trofeo Presidente del Club de Vela.

Sábado CVPA – RCNP

Grandes olas corrían hacia el sureste dejando cierta resaca en la costa, cuando, alrededor del Comité, sin viento y a la espera de una señal, se reunían, acompasadas por el lento y repetitivo vaivén de las jarcias al pairo, todas las esperanzas de navegar y de competir. Con muy poco viento frente al Puerto, empezamos a navegar, a motor, de avanzadilla hacia el sur, en busca de un viento que parecía entablarse a partir de las islas Malgrats. Tras algo más de una hora, la incertidumbre dejó paso a un viento del oeste flojo y luego bonancible, que permitiría colocar una salida “volante” y fondear una baliza de desmarque a media milla de ésta, en las inmediaciones del islote del Toro. Poco antes de la una del mediodía se daría la primera salida, la clase 1/3 y veinte minutos más tarde la segunda, para la clase 4.

Navegando con el génoa y muy poquito viento, oteando una extensión ya cerúlea bajo un cielo soleado y tras adivinar los roles más favorables y las rachas más intensas, sin perder de vista a los rivales más directos, miro hacia arriba… hacia todos lados inquiriendo al trapo triangular que, relingado en el mástil, es nuestra ala y proyección. Todo cuanto sentimos está allí, en las velas, en su hechura, en la tensión y tirantez de su laminado y en la perspectiva de un vibrante contraluz. Tras el primer paso de boya, sería la etérea forma del spi la que nos acompañaría en la encendidísima y larga empopada, jugando con sus hechuras, sus curvas y su proyección, dándonos los ánimos y la velocidad necesaria para entrar en la bahía de Palma una vez librada Cala Figuera. Mestral Fast primero, luego Blaumarina e Hilbo, traslucharían arrumbando hacia la isla de la Porrassa; por el medio seguirían Bond, Fast Felson, Just the Job, Mary Ann y nosotros, por nombrar solo la parte visible de la flota tras nuestra estela; MYC One, Azahar y alguno más que ya no alcanzaba reconocer, apuntarían hacia el sureste. Con el viento arreciando hasta casi veinte nudos de espléndido Embat y con mar poco formada, disfrutaríamos de unas condiciones perfectas de navegación, henchida ésta de genuina competición hasta la boya de San Juan de Dios, que viraríamos con mucha intensidad, dejándola por babor, para completar tras ésta a gran velocidad, un último tramo a un descuartelar y contando los segundos del reloj hasta la línea de llegada, situada frente al Portixol d’es Molinar.

21.00 – Cena en la Sala Magna.

Domingo RCNP - CVPA

Cielo despejado y viento de Poniente fresco. Poco después de las once comenzaba el procedimiento de salida. Las embarcaciones de ambas clases disfrutarían de la bahía de Palma esta vez ciñendo, la mayoría, cerca de la costa. Una virada tras otra, el mar disminuiría su intensidad así como lo haría el viento: como si de dos regatas se tratara, una primera parte ventosa hasta Cala Figuera y una segunda, breve y muy complicada hasta el islote del Toro, donde se daría la llegada. Unos, llegarían a ésta última rozando las piedras y accidentes de la costa desde los ocres acantilados con muy poca velocidad, otros, lo harían desde el mar abierto con mayor desenvoltura.

Petrus-K, de Jaume Binimelis y Cremise, de Sebastián Palmer, serían los brillantes vencedores en sus respectivas clases, de esta edición del trofeo presidencial; Mestral Fast, de Morell&Manresa, Just the Job, de Scott Beattie, en la clase 1/3 y Fehurihi, de Carlos Ros y Calabruix, de Javier Muñoz Martin, en la clase 4, completarían los muy competidos podios.

A bordo del Banff, de mi amigo Gaby Payeras, una vez amarrados en el puerto y recordando la regata, sus maniobras y aquellas cosas que se hicieron bien y las otras que pudieron mejorarse, sale una nueva fotografía de lo que es una regata y de lo que un barco representa para su tripulación y para su armador. Para este Bénéteau Oceanis azul, esta es la décima participación en la Liguilla Dos Estaciones del Club de Vela: un veterano colmado, a lo largo de cada una de las regatas en las que ha participado, de ese espíritu tan genuino de grupo de amigos compitiendo en un barco de crucero y que, como tal, es mayormente susceptible a la pasión de sus miembros, a su motivación y a la idiosincrasia de su séquito. Una historia que he compartido durante muchos años, enlazando, hoy en primera persona, con su pasado e inspirando este presente que ahora escribo. Chiqui, Gaizka, Michel, Miguel, Tito, importantes tripulantes, nombres al azar de este fin de semana izando velas… Se alternaran otros igualmente significativos para empezar una nueva aventura en este velero y seguir contándola.

En este mar espléndido de mil azules y crestas blancas, lugar donde mis sentimientos vagan en el viento custodiados por el barco que, cómplice, surca un rumbo que va derecho al alma, descubro una vez más la vela, un deporte capaz de aunar a personas que luego soñarán con la siguiente regata… que será el Trofeo Dos Islas y ya estamos preparándola con renovada ilusión.

Luca Monzani - Mavromatty